7 formas prácticas de evitar las rabietas en los niños pequeños

Si tu hijo ha empezado a comportarse de forma repentina, a arremeter, a dar patadas, a morder y a gritar a pleno pulmón, puedes estar seguro de que ha llegado a la fase de la rabieta.

Las rabietas suelen producirse a partir de los 12 meses y suelen terminar en torno a los 3 años (pero a menudo también pueden prolongarse hasta edades más avanzadas). Las rabietas son muy propias de cada niño y, a medida que el temperamento de tu hijo cambia, puede experimentar muchos episodios de rabietas que se suceden.

La mayoría de las rabietas son una parte normal y saludable del proceso de desarrollo del niño, pero algunas agresiones de los niños pequeños pueden hacer que te preocupes si este tipo de comportamiento es normal o no.

Esto puede suponer una gran tensión y estrés, especialmente si tienes hijos pequeños. Las rabietas varían de un niño a otro, pero suelen alcanzar su punto álgido en torno a la etapa de 18 a 24 meses.

A esta edad, los niños son más independientes y buscan nuevas experiencias. Esta libertad es una parte sana y normal de los años de la infancia. Sin embargo, pueden surgir tensiones cuando se controla la actividad independiente y pueden surgir luchas de poder.

Se trata de una etapa de desarrollo complicada para tu hijo, ya que ha llegado a comprender lo que quiere, pero todavía no es capaz de expresarlo exactamente a los demás.

Cuando no pueden expresarse y sienten que no se les ha dado la suficiente libertad para ser independientes, se producen las rabietas.

Recuerda que, aunque los castigos deben utilizarse como último recurso, hay algunos castigos que funcionan mucho mejor que otros.

7 formas prácticas de evitar las rabietas de los niños pequeños

1. Atención positiva

Intenta promover un comportamiento positivo prestándole más atención. Cuanta más atención preste a un comportamiento positivo, más lo buscará su hijo.

Las rabietas son una forma de hacerte saber que algo no va bien. También pueden ser una llamada de atención. Al prestar menos atención a la rabieta, tu hijo aprenderá a utilizar un comportamiento positivo para conseguir lo que quiere.

2. Control de las cosas pequeñas

Una forma de evitar las rabietas es darles independencia en lo mínimo. Aquí se les da la libertad de controlar las pequeñas actividades del día a día.

Por ejemplo

  • ¿Quieres zumo de manzana o de naranja?
  • ¿Quieres una taza grande o una pequeña?
  • ¿Quieres palitos de pescado o papas fritas?

Esto le dará a tu hijo el reconocimiento de la independencia y la capacidad de tener el control de las cosas pequeñas. Con el tiempo, esto conducirá a una mejor autodisciplina y a menos rabietas.

  1. Distraer

Una forma inteligente de reducir las rabietas es utilizar técnicas de distracción. Los niños de corta edad tienen poca capacidad de atención. Puedes usar esto a tu favor distrayendo para salir de una rabieta.

El arte de «distraer» puede ser tan sencillo como señalar a otra persona, un lugar, un juguete, algo de comida o destacar un nuevo sonido.

Cualquier cosa que les ayude a olvidar la razón por la que se pusieron nerviosos y se pusieron nerviosos en primer lugar.

  1. Nuevas habilidades

Puedes limitar las rabietas dando a tu hijo nuevas habilidades que aprender.

Hay que mantener la mente de los niños ocupada o, de lo contrario, se comportarán de forma irritable o perturbadora. Mantenga a su hijo estimulado ofreciéndole cosas nuevas y emocionantes para hacer cada día.

Puede ser algo tan sencillo como jugar con un nuevo juguete educativo o tan complejo como aprender un nuevo instrumento. En cualquier caso, el aprendizaje de nuevas habilidades ayuda a crear un vínculo entre usted y su hijo y contribuirá a reducir las rabietas.

Puedes ver algunos ejemplos más aquí: 10 habilidades vitales para enseñar a un niño pequeño

  1. Elige tus batallas

Cada batalla que tienes con tu hijo pequeño requiere un exceso de energía y tiempo para luchar. Elige las batallas que crees que puedes ganar y las que más significan.

Si el comportamiento es pequeño y por algo trivial, no es necesario sacar la «artillería pesada»

En lugar de eso, elige luchar las grandes batallas (como si tu hijo empieza a pegarte) y sé firme y coherente para ganarlas. Las cosas más pequeñas (como una rabieta por no querer llevar un sombrero fuera de casa) a veces se pueden dejar sin control.

  1. Necesidades básicas

Muchas rabietas de los niños pequeños se producen cuando no se han satisfecho una o varias de sus necesidades básicas. He aquí algunas preguntas sencillas que debes hacerte para asegurarte de que tus bebés no están descontentos por otra cosa. Pregúntate a ti mismo:

  • ¿Su hijo tiene hambre?
  • ¿Su hijo tiene sed?
  • ¿Han dormido lo suficiente?
  • ¿Han dormido demasiado? (puede ocurrir)
  • ¿Han recibido suficientes estímulos?
  • ¿Han tenido demasiados estímulos?
  • ¿Es por razones de desarrollo (dentición, dolores de crecimiento, etc.)?

Satisfacer las necesidades básicas de tu hijo debería ser tu primer punto de control antes de pasar a cualquier otra cosa. La gran mayoría de las veces se puede evitar que las rabietas se produzcan en la primera jugada si se puede identificar una necesidad básica.

Recuerda que un niño hambriento es un niño enojado y un niño cansado es un niño enojado.

Rabietas: Cómo afrontarlas

1. Mantener la calma

Un padre tranquilo es un padre proactivo que es capaz de ver todas las formas efectivas de volver a la normalidad. Intenta no combatir la ira con la ira, ya que es una receta para el desastre. Es casi imposible calmar a tu hijo pequeño cuando está en medio de un volcán de furia si tú ya estás gritando, enfadado y en modo furia también.

Además, no querrás enseñar a tu hijo que la ira es una forma adecuada de expresarse cuando se siente molesto.

2. Diferentes rabietas = diferentes tácticas

Algunas rabietas sólo necesitan un poco de consuelo y apoyo. Por ejemplo, si su hijo tiene hambre o está cansado y sólo necesita esa atención extra.

Otras rabietas, sin embargo, necesitan un enfoque más rígido. Un ejemplo de ello son las rabietas sobre los juguetes y el hecho de compartirlos. En este caso, puede ser necesario ser firme y reiterar el punto de que «hay que aprender a compartir

Diferentes rabietas deberían requerir diferentes tácticas y, como padre, es importante que consideres cuál es la más efectiva para cada tipo de comportamiento.

3. Ignorar algunas rabietas

Una táctica inteligente para evitar las rabietas es intentar ignorar algunas. Especialmente las que tienen como objetivo llamar la atención, ya que esto sólo reafirmará el comportamiento

Si la rabieta es especialmente agresiva o violenta, como que tu hijo pegue a otros niños, tendrás que apartar a tu hijo del entorno y esperar a que se calme.

Esto funcionará bien cuando su hijo esté en un lugar público y necesite ese tiempo extra para bajar su ritmo cardíaco y volver a la normalidad antes de volver a la actividad.

4. Después de las rabietas

Una vez que su hijo se haya calmado, asegúrele que le quiere y que está ahí para apoyarle. Reafirme también los pasos positivos que deben dar la próxima vez.

Por ejemplo: «Compartir es divertido y compartimos nuestros juguetes para que todos puedan jugar».

Hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a sobrellevar las rabietas. Recuerda que ser proactivo es una forma inteligente de reducir las rabietas para que no se produzcan.

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